Voluntariado, un horizonte abierto

Voluntariado, un horizonte abierto

ROMA (Italia). En el Seminario Europeo Vides que se llevó a cabo del 9 al 11 de octubre se profundizó en el tema “El voluntariado cambia la realidad  o la realidad cambia el voluntariado? ¿Un horizonte abierto?
Giovanna Vitali y Paulina Fuentes, voluntarias Vides participaron,  junto con diversas hermanas y representantes Salesianos venidos de todo el mundo, compartieron los contenidos y las reflexiones  que juntos realizaron.

Los ponentes eran Guido Barbera, Presidente de Vides Internacional, sor Maria Gracia Caputo, fundadora de Vides y representante de Vides y IIMA  en las Naciones Unidas, Eugenio Melandri, activista y político italiano, ex parlamentario europeo, cofundador de diversas asociaciones y director de la revista “Solidaridad Internacional”. Fabio Attard, Consejero mundial para la Pastoral Juvenil, sor Runita Borja, Consejera para la pastoral Juvenil y cuatro voluntarias Vides.

Con el título “¿En qué mundo vivo?” Guido Barbera y María Grazia Caputo  abrieron el seminario. Guido Barbera criticó fuertemente la sociedad moderna y la ausencia de una sociedad civil activa y pronta a luchar por sus derechos fundamentales. Del mismo modo, el ponente criticó a los gobiernos que hablan tanto  de problemas como  pobreza y  migración, pero no hacen nada para resolverlos. De hecho, solo el 12% de los países europeos considera la pobreza y la sociedad civil como prioridades en que invertir fondos. Sor María Gracia  permitió  una visión del interior de la política internacional explicando cómo las personas que dirigen el mundo afrontan estas problemáticas. Particularmente  remarcó la importancia de la participación de las ONG  en el Consejo de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas porque son estas últimas  en dar voz  a quien no es escuchado por los gobiernos  y a prestar atención  a los problemas fundamentales que de lo contrario serían olvidados.

Al introducir  la pregunta “¿Qué voluntariado europeo en este mundo?”, Eugenio Melandri afirmó que el voluntariado se basa en cuatro verbos fundamentales: ver, escuchar,  conocer y obrar.
Ante todo, gracias a los medios de comunicación modernos cada día nos llegan imágenes y noticias procedentes de todo el mundo. Por esta razón debemos aprender a dejarnos tocar  por lo que vemos, sin permanecer indiferentes, pero mirando con ojos críticos los hechos y la realidad que nos rodean. Segundo, debemos entrar en las comunidades y escuchar a las víctimas y las consecuencias de lo que sucede en el mundo. Haciendo esto  hay que cambiar nuestro modo de escuchar poniéndonos en el lugar de quien nos habla para poder comprender a fondo su situación. Tercero, no  debemos pararnos para examinar  estadísticas pero debemos conocer y comprender a fondo cada situación o usando las palabras de Eugenio: “De nada sirve decir que el PIL va bien si la población está muerta”. Por último, el ponente habló de dos tipos de voluntariado funcional, que actúa según las leyes de los donantes sin ayudar y/o fomentar la toma de conciencia de las personas con quienes trabaja:Y el voluntariado real, “justo”, que ayuda a las personas a comprender y a hacerse conscientes de las situaciones y de los problemas que viven de forma de poder reivindicar sus derechos fundamentales. Malandri terminó su discurso dejando tres mensajes para un buen voluntariado:
   

  • “La hoja que cae en un río, aunque no te des cuenta, cambia el curso del río”: el voluntariado eficaz, de éxito, es el que educando y proponiendo estilos de vida sostenibles y positivos  en el presente cambia el futuro. El objetivo es anticipar a hoy la sociedad  que queremos en nuestro mañana.
  • “Vivimos en un castillo kafkiano: nos podemos mover libremente dentro del castillo, pero todas las ventanas están cerradas  y no podemos salir”. El buen voluntariado es aquel  abre una de estas ventanas y ve lo que sucede fuera y lleva  a la realidad conocida al interior del castillo a fin que también otros puedan tomar consciencia  de lo que ocurre a su alrededor.
  • Debemos crear “una internacional de la esperanza” que nos ayude a comprender que no estamos trabajando y combatiendo solos, sino  que junto a nosotros hay otros  que dejan semillas   de esperanza para crecer juntos en la misma dirección.

 La tarde primera, antes de la intervención de los últimos ponentes, escuchamos con mucho gusto el testimonio de algunas voluntarias de VIDES respecto a sus misiones. Independientemente de su específica actividad misionera, todas las voluntarias constataron  cómo el voluntariado había cambiado completamente su manera de ver la sociedad y el mundo que le rodea. Entrando a formar parte de una nueva cultura redescubrieron valores fundamentales que nuestra sociedad moderna  hace tiempo que había olvidado.  Fue una lección de vida.

El seminario continuó  con dos últimas  intervenciones. Don Fabio Attard trató la pregunta ¿“Hay lugar para los jóvenes en este mundo”?. Al principio describió nuestra sociedad como “fluida”, en la que todo cambia rápidamente y las personas, en particular los jóvenes, están perdiendo los valores y los puntos de referencia fundamentales. Por esta razón  Don Fabio insistió en la importancia del rol de las comunidades religiosas  y de las asociaciones de voluntariado al ofrecer un modelo de vida sólido para los jóvenes, mostrándoles que son amados y escuchando sus necesidades, ayudándolos así a  encontrar un lugar en el mundo.. La escucha es un deber fundamental porque sólo cuando se sienten escuchados los jóvenes empiezan a escuchar. Sor Runita hablo de la presencias de VIDES en el ámbito de la Pastoral Juvenil de las  “FMA” reafirmando la importancia de la educación en la solidaridad, gratitud, justicia y paz como parte fundamental de la Pastoral Juvenil. Además la responsable dio algunos consejos importantes a VIDES sobre cómo continuar el camino emprendido en la Pastoral Juvenil: reafirmar la bondad que reside  en el corazón de todo joven mostrar  la importancia  de estar abiertos  al mensaje de Dios, construir una humanidad sana hecha de personas de Dios  al servicio del otro  por la vida y la paz, crecer y aprender juntos, compartir la misión y promover la vida vocacional.

Todas las intervenciones se mostraron muy interesantes y estimulantes y nos dejaron con un mensaje fundamental para VIDES  y para cada uno de nosotros.
           

    • El voluntariado cambia la realidad y al mismo tiempo la realidad cambia el voluntariado, pero debe hacerlo de manera positiva, sin  someterlo  o callarlo.
    • El voluntariado debe abrir los ojos del mundo a las realidades que nos  rodean y que requieren la atención de cada uno de nosotros.
    • El voluntariado  da la posibilidad  a cada uno de nosotros de convertirse en un ciudadano activo en su propia comunidad transformándola en una comunidad  de personas y valores verdaderos.

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