La paz es un deber

La paz es un deber

Roma (Italia). Del 26 al 28 de octubre tuvo lugar el Congreso Internacional sobre el Diálogo Interreligioso  en el 50 aniversario de la declaración conciliar “Nostra aetate”.

El 28 de octubre1965 los Padres conciliares aprobaban  con 2221 votos favorables, 88 votos contrarios y 1 voto nulo el decreto Nostra aetate. Significativamente, en la misma fecha, se aprobaban los Decretos Optatam Totius, Perfectae  Caritatis, Christus Dominus, la Declaración Gravissimum  Educationis. El Decreto Nostra aetate, incluso en su brevedad, refleja el deseo de la Iglesia de reunirse con todos  y de exhortar a sus hijos  a entrar  con amor en un diálogo activo con los otros creyentes.

Para celebrar este acontecimiento el Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, junto con la Comisión para las  Relaciones  Religiosas con el Hebraísmo  del Consejo Pontificio  para la promoción de la Unidad de los Cristianos y a la Pontificia Universidad Gregoriana, Organizó un Congreso Internacional en la Pontificia Universidad Gregoriana en Roma.
El 26 de octubre por la tarde, hubo un acto conmemorativo con los saludos  de sus Eminencias  los Cardenales  Jean-Louis Tauran  Kurt Koch, respectivamente Presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso y Presidente  del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, el rev. P. François-Xavier Dumortier, sj, rector de la Gregoriana, y otros exponentes de diversas religiones. En esta ocasión se proyectó  el film  «Nostra aetate» (The Leaven of Good) realizado por el Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso.
El 27 y el 28 de octubre el Congreso internacional contó con la participación en mesas redondas, de ponentes de varias religiones sobre los temas: El diálogo interreligioso, creyentes al servicio del ser humano; Violencia y compromiso  de las religiones  por la paz: El desafío y la trasmisión de los valores.
Por la tarde del miércoles 28, tuvo lugar la intervención conclusiva del cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado, que afirmó que «la Iglesia siempre ha enseñado, enseña todavía hoy y no se cansa de repetir: la paz es posible, ¡la paz es obligatoria! Un deber, por consiguiente, se impone a todos los que quieren la paz, y es aquello de educar  a las nuevas generaciones  en estos ideales, para preparar una era mejor para la humanidad entera».
La educación  en la paz  es –evidenció el purpurado- hoy más urgente que nunca, porque los hombres, ante las tragedias que continúan  afligiendo a la humanidad están tentados  de ceder al fatalismo,  casi  como  la paz fuera  un ideal inalcanzable (conf. Juan Pablo II, Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2004, n. 4). En un momento de gran preocupación por la multiplicación  de tensiones y conflictos en diferentes áreas del mundo, es urgente promover una profunda reflexión y articulada con et tema de la educación  para la paz.  La afirmación de una auténtica cultura de paz no puede prescindir de las  raíces éticas dirigidas a la creación de una comunidad internacional atenta a la convivencia entre los pueblos y al desarrollo integral del ser humano. Como afirmaba Maritain, «la paz no será posible sin el respeto  de las bases de la vida común, de la dignidad humana y de los derechos de la persona», la construcción de la paz es como un horizonte  en el océano que se corta ante nosotros, pero que da la sensación de que siempre se aleja».

 Por la maña  del miércoles 28 de octubre, por expreso deseo del Santo Padre hubo una Audiencia General Interreligiosa en la que, además de los participantes en el Congreso Internacional, estaban presentes hermanos y hermanas de diversas religiones. Fue ésta una ocasión para dar gracias a Dios  por los frutos ya recogidos por el creciente camino sobre el diálogo interreligioso  recorrido en  cincuenta años  y para invocar la bendición del Señor para el futuro.
Sor Maike Loes, colaboradora del ámbito para las Misiones participó en el Congreso en representación  del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora. Para el ámbito fue significativo no sólo celebrar el 50º de la Declaración Nostra Aetate, sino ampliar la mirada ante la realidad y ayudar  a las fma a crecer en la sensibilidad  en el diálogo interreligioso , ecuménico, intercultural y en el “diálogo de la vida” como se indica en la programación del sexenio, para acoger al otro  como un don y juntos construir un mundo-casa vivible.

Testo integrale dell’intervento del cardinale Pietro Parolin:
http://www.osservatoreromano.va/

 

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