Experiencia de familia y de fraternidad

Experiencia de familia y de fraternidad Santo Domingo (Rep. Dominicana). Estamos viviendo una experiencia fuerte de Instituto, de familia salesiana y de fraternidad universal que no conoce límites, ni distancia, ni raza, ni condición social y religiosa. Como Instituto sentimos la realidad de sufrimiento, dolor, tristeza que vive el pueblo haitiano y nuestras hermanas y hermanos salesianos en estos momentos por la magnitud de la catástrofe. Este acontecimiento nos toca muy a fondo porque nos une la experiencia vivida junto a nuestras hermanas cuando éramos una sola Inspectoría y luego al continuar las relaciones de intercambio y fraternidad.

En nombre de la Madre General y de todo el Instituto nuestras hermanas de la Inspectoría Antillana ¨San José¨ nos hacemos presente en Haití tras este acontecimiento inenarrable de la historia de este pueblo y de modo particular de la vida de nuestras hermanas y hermanos salesianos, alumnos, profesores y familiares y de la familia salesiana. La Madre General ha sentido profundamente la situacion de este terrible sismo y continúa bien de cerca la vida de sus hijas en esta porción devastada por los fenómenos naturales y que hoy acoge la solidaridad de tantas personas y la ayuda internacional.

Mi primera visita a Haití a los tres días de la tragedia fue impresionante. Me sentí en medio de un pueblo tocado por el impacto de algo nunca esperado, donde la esperanza no parece florecer porque en pocos segundos se derrumba lo que por años se construyó; donde se pierde la presencia física de los seres queridos sepultado bajos los escombros, de todos aquellos que trabajaban por el progreso de su pueblo y por la educación de su gente. Aun en medio de esta tristeza el rostro inocente y alegre de los niños es fuente de esperanza.

La dificultad de comunicación nos ha motivado a ir al encuentro de nuestras hermanas y hermanos salesianos desde el día siguiente del suceso y a buscar los medios necesarios para lograr y mantener una comunicación que facilite el conocimiento de la realidad de nuestras comunidades, de los hechos que van sucediendo y para mantener el contacto con la Madre y el Instituto. Dos hermanas de la comunidad de la Descubierta son las primeras en cruzar la frontera para dar apoyo a nuestras hermanas de Haiti y para saber de ellas. La comunidad de Santiago con una comisión de personas cruzaron frontera por el norte para ir a saber de nuestras hermanas de las comunidades de Juana Ménez y Capo-Haitiano, llevándole el consuelo de su presencia y de algunas provisiones. La comunidad de Barahona hace lo mismo, en la persona de Sor Elizabeth que va a visitar vía marítima a la Comunidad de Jacmel, pueblo que quedó incomunicado con Puerto Príncipe. Este pueblo, lejano de la ciudad, recibió auxilio posteriormente y se vio gravemente afectado por el terremoto que aconteció después de una semana, tras temblores sucesivos de baja magnitud. De este lugar y de las hermanas de Le Cayes y Anse-á-Veau, tendremos más adelante noticias.

Las iniciativas de solidaridad para con nuestros hermanas y hermanos haitianos se multiplican en el Instituto a través del apoyo, la oración, el sacrificio y la oferta económica. Sor Guillermina Hernández, quien trabajo en nuestra inspectoria nos comunica que México, su Inspectoria y la Comunidad de Uruapan se solidarizan con las hermanas de Haiti y todos sus habitantes. Dedicaron una jornada de adoracion con el Santísimo expuesto y se propusieron hacer algo de penitencia en lo personal y comunitario. Se sienten fuertemente unidas a las hermanas de Haiti desde la oracion. En nuestras comunidades de la Inspectoría Antillana la respuesta al llamado de solidaridad es una experiencia de unidad y amor, de creatividad y generosidad, de disponibilidad y de servicio voluntario. Desde Puerto Rico la familia salesiana, entidades públicas, la iglesia y personas sensibles envían por barco sus ayudas materiales para ser trasportado hasta Haití. Nuestras comunidades, amigos, exalumnos/as y salesianos de República Dominicana se derrochan en generosidad para llevar lo necesario a Haití. Las hermanas de Cuba se unen intensificando su oración por este pueblo tan duramente golpeado.

Quiero reconocer la colaboración efectiva del pueblo dominicano que se hizo presente desde el primer momento de la catástrofe y que continúa haciéndolo junto a los demás organismos internacionales.

Mi experiencia al ir por segunda vez a Haití a los ocho días de la tragedia, fue esperanzadora. Pude ver la gente en pie de lucha, trabajando, limpiando, haciendo su casita provisional, cocinando, vendiendo, buscando la ayuda alimenticia y muchos esperando sin recibir, porque son miles y miles de damnificados. Una de las dificultades para que el alimento pueda llegar a los refugiados es la logística. Dios permita que a todos les llegue el pan de cada día. En nuestras comunidades son muchos los refugiados. Las hermanas han facilitado el campo y/o patio para que puedan pasar la noche y también el día. La mayoría perdieron su casa y otros algún familiar.

Queremos preparar un vagón solo con cajas para llevar estas compras por familia. Hasta el momento hemos llevado un camión y mañana sale otro con variedad para que las 7 casas de Haití. De Barahona se le está llevando combustible y pan; Descubierta es el lugar de acogida para las hermanas de Haití que han podido salir por dos ocasiones para comprar provisiones y para quienes vamos de paso para Haití o/y de regreso a nuestras casas. Agradecemos a la comunidad de Orocovis que abrió sus manos para ayudar con la presencia de Sor María Esther Rosado en Haití. Su generosidad fue bendecida porque consiguieron una maestra de inglés para que sustituyera a Sor María Esther. De Puerto Rico enviaron un vagón y estamos esperando dos más. Bendito sea Dios que cuida de sus hijos.

Para su tranquilidad, hemos podido coordinar la ayuda de militares franceses en el envío de las donaciones a Haití. Esto gracias a la gestión de Madre General que siente en primera persona lo acontecido y sigue paso a paso a las hermanas. Aunque la comunicación vía telefónica no es eficiente todavía, nos estamos comunicando por internet y esto facilita el ponernos de acuerdo en el servicio que vamos realizando.

Recen mucho, para que todo vaya encaminándose bien y quienes vamos a Haití y todas nuestras hermanas sigamos protegidos por nuestra Madre Auxiliadora. Sor Carmen Figueroa

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4 comentarios
23/01/2010 - Sor Luz Consuelo Estrella

Querida Sor Carmen, gracias por tu compromiso de servicio con el que mas necesita, gracias por ser cercana a nuestras hermanas de Haití, gracias por comunicarnos los pasos y metas que se ha propuesto la Inspectoría, que Dios les bendiga y cuide la salud, para que puedan continuar, hasta que sea necesario.Con cariño. Sor Consuelo

23/01/2010 - Ir. Rosa Idalia

Querida Ir. Carmen, Agradecemos ao Senhor sua presença junto às nossas irmãs do Haiti. Que ELE conceda a vocês cada dia mais força e coragem para levar a elas a Esperança.

22/01/2010 - S. Gertrudys Diaz

En los momentos de dificultad se descubre lo escencial, lo verdadero que hay en el corazòn humano. En esta situacion somos màs conscientes de la hermandad que nos une. Mi oracion y solidaridad. Gracias de corazòn a cada una de las personas que sin medida se estan dando a esta causa.

22/01/2010 - Piera Cavaglià

Grazie, carissima sr. Carmen Maria, e grazie a tutte voi sorelle di quanto fate per essere vicine a tanti frateli e sorelle di Haiti! Gesù sia la vostra forza nel portare aiuto a chi soffre. Salutate le nostre sorelle di Haiti e dite loro la nostra profonda comunione di preghiera e di solidarietà. Con affetto, sr. Piera C.


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