Los días de Haití

Los días de Haití Roma (Italia). Al regreso de su viaje a Haití, sor Vilma Tallone, Ecónoma general, comparte cuanto ha vivido.«Intento comunicar algo de mi experiencia –dice- en la visita del 4 al 11 de febrero, con algún detalle sobre las últimas realidades con las que me he encontrado.

A un mes del terremoto circulando por Port–au-Prince y las otras zonas afectadas, la primera impresión es de que se ha hecho poco para la gente: tan apenas se empieza aquí y allá a desalojar algunos escombros, pero en realidad no se ha decidido aún dónde ponerlos, qué hacer con ellos (parece que Dubai pide... ), cómo actuar, sobre todo porque bajo algunos inmuebles hay todavía sepultadas millares de víctimas: nadie sabrá nunca el número exacto, dado que desde hace años ya no se entregaban regularmente las tarjetas de identidad.

En ciertos barrios el olor a muerte es aún muy fuerte, pero ciertamente menos que hace algunas semanas, porque los residuos se han rociado con desinfectante. Es difícil imaginar lo que sucederá con el traslado masivo de los escombros, con la demolición de miles de casas en peligro. La población está implicada por grupos en la limpieza de la ciudad y en el traslado de las inmundicias que diariamente se acumulan en las calles, en los alrededores de los mercados. Es impresionante la masa humana que vagabundea a pie de un lado a otro de la capital: rostros tensos, ojos inquietos, otros resignados, tristes, algunos duros, con un fondo de rabia impotente que de vez en cuando se expresa en actos agresivos con quien se aleja en coche o para disputarse un saco de arroz. Gente extrañamente silenciosa, apresurada. Los hermosos autobuses pintados, casi como una galería de arte ambulante, han vuelto también a circular. Algunos pasajeros pagan, otros no, pero nadie reacciona: parece dominar el miedo.

Las distribuciones de alimento y de agua son un poco más regulares, pero siempre insuficientes: se accede a ellas sólo si se ha recibido una “tarjeta”: desde las cinco de la mañana, filas interminables se forman en los puntos destinados al suministro. Al pasar junto a una de estas interminables colas, intento agarrar a un muchacho que arrebata de las manos de una viejecita su tarjeta pero se echa a correr. Es la dura lucha por la supervivencia.

- También en los centros gestionados por nosotras FMA la atmósfera empieza a ser pesada: en Thorland, sor Annecy está agotada por el continuo llegar de gente que reclama su parte. Algunos días son 10 000 personas. Dos de los camiones destinados a nosotras han sido en parte vaciados: las hermanas son testigos, pero no pueden reaccionar y repiten “también estos ladrones tienen hambre” ; recuperan lo que queda sabiendo que muchas familias por la noche no recibirán la ración prometida. En el “María Auxiliadora” sor Sylvie y las hermanas distribuyen las raciones a las familias de sus campamentos en plena noche, para evitar problemas. A las cinco de la mañana empezará a formarse la cola de los “externos” y repartirán el resto. Todos somos conscientes de que esta situación no puede durar, que puede llegar a ser explosiva y el mañana aparece muy incierto. Por doquier se han improvisado ambulatorios móviles, con médicos de toda procedencia: en la entrada de nuestra casa inspectorial se han instalado médicos griegos que visitan y operan (21 intervenciones quirúrgicas en tres días) bajo la tienda. Los médicos permanecen una semana, otros los substituyen: las hermanas, los voluntarios se alternan como intérpretes.

- Entre tanto he podido visitar las otras Comunidades de Haití. Kenskoff, a 1400 m de altitud, donde las Hermanas gestionan un orfanato garantizado por una asociación con 350 niñas/os y muchachos de 5 a 18 años y la escuela aneja con 650 alumnos. Un campus con 21 casetas alberga a los jóvenes y a sus educadores. Del terremoto, aquí hay pocas señales y los chicos han vuelto a jugar despreocupados al balón.

- Llegamos a Jacmel atravesando Léogane: una pequeña ciudad que hoy ya no existe. Epicentro del terremoto, a unos 30 km. de Port-au-Prince, ha sido borrada por el seísmo: ninguna casa ha resistido. 100 niños perecieron con su escuela. También la hermosa carretera asfaltada tiene en una longitud de 15 km. cortes profundos, a veces de medio metro de ancho y hundimientos de 15 a 30 centímetros. Avanzamos en gimcana entre una grieta y otra: las más grandes están señaladas con hojas de árboles. El rehacimiento de la carretera parecería una prioridad, para que el país no quede cortado. La carretera sube serpenteando entre hermosas colinas y montañas, de vez en cuando se asoman bahías de un mar de ensueño. Pero enseguida el coche debe moderar: en varios trechos la pared de montañas que está totalmente caída en la carretera, interrumpiéndola en muchos puntos y dejando Jacmel y Les Cayes aislados durante días. Ahora una parte del fondo de vialidad ha sido liberado de las rocas, pero sólo puede pasar un vehículo por vez: El espectáculo es impresionante e imprevisto. La montaña parece herida y profundas gargantas blancas se han abierto: la roca calcárea no ha sido arrastrada y se ha desmenuzado. Pasamos reteniendo un poco la respiración porque varios pedregales permanecen en equilibrio en la pared y el menor movimiento los podría precipitar.

Finalmente llegamos a Jacmel. La ciudad ribereña, muy hermosa y con un paisaje rico de frutas y de flores tropicales, está menos devastada de lo que podría imaginarse: varios edificios se han desplomado porque habían sido construidos con criterios poco aptos o porque estaban colocados sobre suelos demasiado frágiles. Durante años en Haití se ha usado como arena de construcción esta roca calcárea desmenuzada y reducida a polvo blanco. Nuestra casa y la gran escuela preescolar, elemental, secundaria y escuela Normal (con 1700) alumnas/os) han sufrido pocos daños y los cursos podrán reanudarse al menos en las clases de la planta baja. Para el segundo piso habrá que hacer algo respetando las normas de seguridad. Y rehacer, como en todas partes, el muro cercado.

- Continuamos el viaje para pernoctar en Les Cayes . Precisamente hoy, 5 de febrero, que los chicos (1700) han vuelto a la escuela: no todos están presentes, pero otros, venidos de Port-au-Prince se han unido. Aquí también los locales disponibles son sólo los de la planta baja: la planta superior, adjunta, se ha resentido mucho de las sacudidas, a pesar de la lejanía del epicentro. Con la comunidad decidimos que no se completará la segunda planta aún por construir, sino que se prevén otras clases en la planta baja, aunque esto suponga sacrificar un poco el patio. La Comunidad de 4 hermanas lleva adelante además de la escuela elemental y media, la escuela profesional, con carpintería, metal forjado, moda, arreglos de cabello, informática... Como medio de subsistencia y para ayudar a la población, las Hermanas han instalado la producción de agua potable y venden bidones de 25 litros en la tienda “Eaubosco”. La mañana siguiente (dormimos , como en todas partes, bajo las tiendas) los jóvenes responden todos a la llamada. Al saludarlos, los invito a dar gracias al Señor: porque están vivos y porque pueden reanudar la escuela.

- Reemprendemos la marcha por caminos más que pintorescos, con trechos en mal estado y otros en construcción, hacia las comunidades más lejanas: Anse-à-veau la última nacida en la Inspectoría haitiana, está verdaderamente aislada por un camino no siempre practicable porque está atravesada al menos por 5 ríos y torrentes, sin puente, que cortan la respiración con la impresión de pesar menos en el coche que debe protegerlos. Finalmente, en el altiplano central, mucho más sólido por la construcción y menos peligroso por los terremotos, Hinche un complejo en construcción con una gran escuela elemental que está creciendo hacia la escuela media y una escuela profesional para muchachas sin escolarizar. La casa de la Hermanas está también construida sólo a medias y persiste el problema del agua potable que sólo un pozo profundo de más de 90 metros podría resolver. Alguna placa solar ayuda a la falta de luz eléctrica. Tal vez debemos empezar por completar esta casa, para poder acoger, ya el próximo año, a las Aspirantes y Postulantes, por gracia de Dios numerosas en esta Inspectoría. Mientras tanto las jóvenes en formación, incluidas las Novicias, en los próximos días se trasladarán a Santo Domingo, para completar la formación en un ambiente menos estresado.

- No llego a visitar las dos comunidades más al Norte, Cap Haitien y Ouanaminthe, a las que sí pudo llegar el Rector Mayor durante su breve visita, y la de nuestra Madre, M. Yvonne Reungoat el próximo mes.

- No puedo abandonar la zona de las Antillas sin detenerme en Santo Domingo, donde agradezco a las Hermanas de la Inspectoría de “San José” su gran disponibilidad con las Comunidades de Haití. Su ayuda y la constante presencia durante este mes han hecho posible una auténtica red de socorro y de colaboración de la que se han beneficiado las Hermanas, los Salesianos, las familias acogidas bajo los toldos de nuestros patios, muchísima gente conocida y desconocida, voluntarios venidos para colaborar con nosotras o de paso. Quizás esta dolorosísima experiencia nos hará a todos más conscientes de una solidaridad necesaria porque, o ganamos juntos la lucha contra la pobreza y la precariedad, o somos perdedores a escala mundial».

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6 comentarios
25/02/2010 - Pieranna Erbetta

grazie per le notizie su Haiti e sui nostri fratelli meno fortunati siamo vicini alle f.m.a che si dedicano a questi fratelli innanzi tutto con la preghiera ma anche cercando solidarietà tra le persone più sensibili Maria Ausiliatrice accompagni il nostro cammino verso la Pasqua e ci renda tutti più solidali.

20/02/2010 - Briny

I wonder if the superpower countries are really interested with Haiti.

19/02/2010 - Ir. Josefa Americo Rolim

Obrigada Ir. Vilma por estas informações! É estarrecedora a situação dos haitianos. Meu Deus quanto sofrimento! Pedimos ao Senhor da vida que não nos deixe anestisiadas diante da situação tão sofrida desse povo. Hoje, no Colégio Auxilium, celebramos a abertura da Campanha da Frateranidade 2010, "Economia e Fraternidade", lançamos para toda comunidade a campaanha "gota de partilha" que será endereçada aos haitinanos onde a presença das FMA é atuante. Será uma gota que somadas a outras gotas pode encher uma bacia, um balde e fazer a diferença para muitas pessoas. Vamos ser vencedores em escala mundial!

19/02/2010 - Sr. Viky Ulate

Merci chère Sr. Vilma. Nous t’avons accompagné par la prière et nous continuons à tenir présent nos frères et soeurs d’Haïti dans ce temps de carême. Tous nos efforts de solidarité sont destinés pour nos Sœurs d’Haïti. C’est vrai que c’est un petit don, vu que nos enfants et nos jeunes sont aussi pauvres, mais leur don c’est comme celui de la veuve de l’évangile… et nous sommes sûres que le Seigneur le fera multiplier. A nos Sœurs d’Haïti nous assurons aussi nos prières et l’offerte quotidienne de nos sacrifices. Que le Seigneur comble de bénédictions chacune ! Qu’il vous donne la force de continuer malgré tant des difficultés !

19/02/2010 - Bruna Sommaruga

Ho letto con interesse la relazione, grazie per le notizie visto che per i media la tragedia è passata in secondo piano. Difficile trovare un articolo da leggere.

18/02/2010 - Ir Ercilde, BPA

É preciso rezar muito ainda para que o Povo haitinano seja atendido nas necessidades de todo genero, para isso, que todas as Nações se unam de fato com atitude solidária para refazer estruturas necesárias para a vida seja possivel para estes nossos irmãos.


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