Momentos conclusivos de una experiencia de vida y de esperanza

Momentos conclusivos de una experiencia de vida y de esperanza

Lión (Francia). Ochenta FMA de la Inspectoría francesa Notre Dame de Lourdes (FRC) se reunieron en la sede del Liceo Don Bosco en Lión desde el pasado 30 de abril al 2 de este mes de mayo, con sor Marie Dominique Mwema, Consejera visitadora, que durante su visita canónica se reunió con todas las comunidades y con cada hermana.

Sor Marie Dominique empezó su reflexión retomando el tema del proyecto inspectorial 2010: “Amor y verdad se encontrarán”, inspirado en el salmo 85. A continuación puso de relieve todo lo bueno que había encontrado en la inspectoría y subrayó también «la opción por un estilo sencillo, sobrio y solidario, en coherencia con los más pobres» que había podido constatar entre las hermanas.

«La inspectoría, con hermanas de todas las edades –dijo sor María Dominique- puede vivir como Marta y María. María que encarna la dimensión vertical, es decir “contemplativa” permaneciendo a los pies de Jesús para escucharlo, para hablarle, para contemplarlo, para implorarle y Marta que encarna la dimensión horizontal, la “dimensión activa”».

«Animadas por el celo del da mihi animas, que no tiene edad, -continuó- todas las hermanas están invitadas, aunque de manera distinta, a conciliar “el saber ser y el saber hacer” llegando a todos los estratos sociales, y dando respuestas concretas a las realidades de la Iglesia local para la educación». «Vuestra presencia en las nuevas fronteras –subrayó también sor Marie Dominique- siempre ha estado impregnada de orientaciones educativas, sociales, culturales, religiosas, formativas y con una gran apertura al diálogo interreligioso».

Sor Marie Dominique animó a las fma a no perder la esperanza, a continuar sembrando y cultivando sueños, porque «nosotras somos hijas de soñadores» y «porque nadie conoce los secretos del corazón de Dios».

Pero también lanzó algunos desafíos. Como crecer en armonía en las relaciones interpersonales que dan lugar a la aceptación recíproca, al conocimiento recíproco, las unas de las otras. Lanzó una llamada vocacional invitando a preguntarse personal y comunitariamente: « ¿Qué puedo hacer para la pastoral vocacional?».

Animó a descubrir cada vez más el espíritu de familia, característica del carisma, en el acompañamiento recíproco dando nuevamente valor al coloquio y al encuentro personal, en el acompañamiento de los jóvenes y de las familias apoyando a los jóvenes que se preparan al matrimonio porque «de buenas familias nacerán las nuevas vocaciones».

Invitó a continuar viviendo en comunión con los otros miembros de la Familia salesiana a fin de hacer de ella «un vasto movimiento» para la salvación de los jóvenes. El tiempo de compartir, de la distensión salesiana y de la oración permitieron vivir tres días muy ricos. Para todas fue ciertamente un tiempo de gracia.

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1 commento
11/05/2010 - Christine

Merci mes sœurs pour votre témoignage !! Merci pour ce que vous êtes !


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