Día mundial de la Paz

Día mundial de la Paz

Una vez más, en el centro de las reflexiones de Benedicto XVI está la persona humana. Persona humana, corazón de la paz, fue el tema escogido para el día mundial de la paz que se celebró el pasado 1º de enero.
El mensaje del Papa está estructurado en tres partes, en cada una de las cuales el tema de la persona humana está progresivamente tratado en relación a los varios aspectos de la promoción de la paz. En la primera se evidencia el sentido y el valor de la conexión entre persona humana y paz entendida  y propuesta mediante las categorías teológico-espirituales del don y del deber; en la segunda, la verdad de la persona humana está puesta en relación con el concepto nuevo e innovador de ecología de la paz; en la tercera, la verdad de la persona humana está considerada con relación a la compleja realidad del respeto de sus derechos fundamentales, del derecho humanitario internacional y de algunas responsabilidades inherentes a la actuación de las Organizaciones internacionales.

Al leer el mensaje de Benedicto XVI se puede encontrar un detallado elenco de aquello que amenaza la paz. Desde la falta de respeto por la vida (el aborto, la eutanasia  y los experimentos con embriones) a la violación de la libertad religiosa. Desde la explotación salvaje de la naturaleza  al terrorismo y a la permanente desigualdad entre hombre y mujer. Desde la “perversidad de los adultos” hacia los niños a la negación del acceso a los bienes esenciales, hasta la nueva escalada nuclear a la que el documento mira con preocupación. Sin olvidar, obviamente, la guerra que el Papa define “siempre un fracaso para la comunidad internacional y una grave pérdida de humanidad”. El Papa está “convencido que respetando a la persona se promueve la paz”.
Benedicto XVI denuncia el desprecio a la vida que se hace en la sociedad contemporánea. “Junto a las víctimas de los conflictos armados, del terrorismo y de las diversas formas de violencia, están las muertes silenciosas provocadas por el hambre, el aborto, los experimentos con embriones y por la eutanasia. ¿Cómo no ver en todo esto un atentado contra la paz?”. Pero también la falta de libertad religiosa. Subraya el Mensaje, “es un síntoma preocupante de falta de paz en el mundo”.”Hablando en particular de los cristianos –prosigue Benedicto XVI- debo destacar con dolor que a veces no solamente están obstaculizados; en algunos Estados están, sin más, perseguidos, y recientemente se han registrado también  trágicos episodios de feroz violencia. Hay regímenes que imponen a todos una única religión, mientras que regímenes indiferentes alimentan no una persecución violenta, sino una sistemática burla cultural en las confrontaciones de las creencias religiosas”.
Segundo Mensaje, “la humanidad preocupada por la paz debe tener cada vez más presentes las conexiones entre la ecología natural, es  decir, el respeto a la naturaleza, y la ecología humana con la que hay que organizar la sociedad”. Es un nexo cada vez más inseparable –subraya en el texto-  de la paz con lo creado y de la paz entre los hombres”.  De aquí la invitación del Papa a instaurar relaciones humanas ecológicas, es decir, “respetuosos con la dignidad de la persona y con sus auténticas necesidades”.

El Mensaje termina con una invitación a los cristianos a hacerse creadores de paz. 

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