Fraternidad y paz empiezan en casa

Fraternidad y paz empiezan en casa «En este primer mensaje mío para la Jornada Mundial de la Paz deseo llegar a todos y a cada uno de vosotros, deseándoos una vida llena de alegría y de esperanza. De hecho en el corazón de cada hombre y de cada mujer, existe el deseo de una vida plena, a la que pertenece un deseo irrevocable de la fraternidad que lleva a la comunión con los demás en los que encontramos  no enemigos o  concurrentes sino hermanos que hay que acoger y abrazar». Estas palabras son el corazón  del mensaje del  Papa Francisco para la Jornada mundial de la paz 2014, que la Iglesia celebró el día 1 de enero reflexionando sobre el tema «Fraternidad, fundamento y camino para la paz».

Es un mensaje en sintonía con el camino que el Instituto está haciendo en preparación  al CG XXIII y sobre el que hay que reflexionar, estudiar, profundizar personalmente y en los varios organismos de animación local e inspectorial.
La paz comienza en comunidad, en familia… pero el Papa nos invita   también a  “vivir el mundo como lugar familiar”. Es urgente que se afronte el riesgo de la globalización y de la indiferencia, porque toda violencia  es contra el hermano, y no hay paz sin la fraternidad.  

Esto conlleva un itinerario de ascesis, que sólo es posible si juntos se buscan las condiciones  que favorecen relaciones verdaderas, sencillas, capaces de expresar el quererse bien de quien ha encontrado a Jesús y se ha dejado transformar el corazón por Él. “Se trata, de cultivar algunas actitudes: el espíritu de mansedumbre que lleva a acoger con alegría la diversidad, la sencillez del pobre que sabe compartir, la consciencia  de la necesidad de los demás, de quien tiene hambre y sed de justicia, la resilencia de quien acepta la prueba como signo de fidelidad, la limpidez del corazón y de la vida que convierte en optimistas y benévolos” (circ. 934).

«Las nuevas ideologías, caracterizadas por el difuso individualismo, egocentrismo y consumismo materialista, debilitan los vínculos sociales, fomentando  aquella mentalidad  de la “exclusión” que induce al desprecio y al abandono de los más débiles, de aquellos que son considerados “inútiles”», continúa el Papa.
“La casa debe ser el lugar de la fraternidad, de la solidaridad, de la hospitalidad, de la escucha, de la comprensión, donde se anulan las divisiones y se acoge al otro como un regalo. Un ambiente permeado por  fuertes ideales donde se es feliz porque se nos quiere bien” (circ. 934.
Se necesita una conversión de los corazones que permita a cada uno reconocer en el otro a un hermano del que ocuparse, con quien trabajar juntos  para construir una vida en plenitud para todos.
En esta casa que es el mundo, rica de tantas conquistas científico-tecnológicas, la persona debe ser siempre el centro. «La crisis de hoy, afirma el Papa Francisco, incluso con su grave acerbo  para la vida de las personas puede ser también una ocasión propicia para recuperar las virtudes de la solidaridad, de la templanza, de la justicia, de la fortaleza, para repensar en nuevos modelos de desarrollo económico y en un cambio en los estilos de vida». Sin embargo  son las rentas, el provecho, el enriquecimiento individual los que dictan  las reglas de la convivencia  y causan las injusticias  que violan los derechos fundamentales de la humanidad.

 «La familia humana ha recibido del Creador un don común: la naturaleza. La visión cristiana de la creación conlleva un juicio positivo sobre la legalidad de las intervenciones sobre la naturaleza   para sacar beneficio de ella a condición de actuar responsablemente, es decir reconociendo aquella “gramática” que está en ella inscrita y usando sabiamente los recursos y ventajas de todos, respetando la belleza, la finalidad de los seres vivientes individuales y sus funciones en el ecosistema».  
La tierra  es un don de Dios que la ha creado por amor. Hoy es fundamental pasar de consumidores-explotadores a guardianes de lo creado. “Sólo la ecología humana es verdaderamente resolutiva de los problemas del ambiente,  al cual está ligado el presente y el futuro de la humanidad”. Es desde el corazón de las personas que debe nacer la responsabilidad (circ. 934)

La fraternidad, concluye el papa Francisco, necesita ser descubierta, amada, experimentada, anunciada y testimoniada. Pero sólo es el amor dado por Dios lo que nos permite acoger y vivir plenamente la fraternidad».
Es un mensaje que nos invita a ser custodios unos de otros y que de esta manera nos hace comprender que no se puede vivir sin el encuentro con la periferia del mundo.

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1 commento
04/01/2014 11:52:31 - sr. PasqualinaP fma

Con il messaggio sulla "fraternita..." Papa Francesco, con accenti semplici e incisivi, è andato al cuore dell'Amore frateno, della carità cristiana e pastorale. Tutti ci sentiamo coinvolti da questo messaggio che ci tocca come singoli, come comunità religiose e civili. C'è da pregare perchè ciò che apprezziamo e ci colpisce diventi pratica di vita ad ogni livello.


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