XXI Jornada Mundial de los derechos de la infancia y adolescencia

XXI Jornada Mundial de los derechos de la infancia y adolescencia

La buena noticia es que en el mundo los niños por debajo de cinco años mueren menos respecto a hace veinte años. En 1994 los niños que morían por causas previsibles eran 34 mil, en 2008 la cifra se redujo un tercio y los niños que no llegaron a los 5 años de edad fueron 22 mil. Por ejemplo en 1974 en África subsahariana de cada 1000 niños que nacían vivos 226 morían antes de cumplir los 5 años. Hoy mueren 129. En Asia en 1974 morían 150, hoy sobre mil nacidos mueren sólo 50. En América latina la tendencia resulta ser mayormente positiva: mueren 23 niños respecto a los 123 de hace 40 años. Según el Informe Unicef la condición de la infancia en el mundo 2011, el País donde más se muere por debajo de los cinco años es el Chad seguido de Afganistán y la República Democrática del Congo.

La mala noticia es que estos niños cuando llegan a la adolescencia corren el riesgo de morir precozmente debido a las precarias formas de vida. Es evidente el ejemplo del Brasil donde en el decenio 1998-2008 murieron 81 mil adolescentes entre 15 y 18 años. Según el informe, 400 mil adolescentes mueren cada año por accidentes. Más allá de los incidentes, las adolescentes mueren por embarazos precoces, por explotación, abuso y por cambios climáticos, que ponen a dura prueba precisamente a las poblaciones más pobres del planeta donde reside el 88% de los adolescentes.

La pobreza es otro riesgo que corren los jóvenes de hoy y no sólo en los países en vías de desarrollo sino también en los llamados países industrializados donde los menores han sido y siguen siendo, las principales víctimas de la crisis económica que empezó en 2008. España, Portugal, Italia, Polonia, Rumania, Grecia, Estonia y Lituania son los países europeos con el porcentaje más alto de menores en riesgo de pobreza, pero la situación tampoco es nada halagüeña para los demás Estados miembros de la Unión Europea. De hecho, según datos de Eurostat, en Europa un menor sobre cinco vive en una familia de renta baja, mientras que los adultos en riesgo de pobreza son el 14% de la población. Es éste un desnivel que remarca cómo los más pobres siguen siendo también los más indefensos.

Otro dato preocupante es el que se refiere al aumento de los trastornos mentales y de comportamientos, de los jóvenes. Si en los últimos años la salud física de los niños y de los adolescentes ha mejorado notablemente, la mental está en riesgo en un joven sobre cinco. La depresión es la causa de enfermedad más frecuente en los jóvenes entre 15 y 19 años y el suicidio es una de las tres causas de muerte prevalentes en las personas entre 15 y 35 años. La prevalencia de los trastornos mentales entre los adolescentes ha aumentado en los últimos 20-30, y esto según los expertos es debido a la disgregación familiar, el aumento de la desocupación juvenil y a las expectativas formativas y profesionales no realistas de las familias para sus propios hijos.

Cada año, en noviembre, se celebra en el mundo la Jornada Mundial de los derechos de la infancia y de la adolescencia recordando la fecha en que la Convención Internacional sobre los Derechos de la Infancia se aprobó por la Asamblea General de la Naciones Unidas en Nueva York en 1989. Han pasado veintiún años de la aprobación de la convención y han sido enormes las mejoras de cuanto se refiere a los más pequeños

Pero para salvaguardar los derechos de la adolescencia, el camino de prevención, educación y cuidados que queda por hacer, es todavía mucho.

Lucía Aversano

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