Día Mundial del Migrante y del Refugiado

Día Mundial del Migrante y del Refugiado

La familia migrante es el tema del día mundial del migrante y del refugiado 2007. Con esto el Papa Benedicto XVI quiere subrayar el compromiso de la Iglesia a favor, no sólo del individuo migrante, sino también de su familia, lugar y medio de subsistencia de la cultura de la vida y factor de integración de los valores.
“Muchas son las dificultades –dice el mensaje- que encuentra la familia migrante. La lejanía de sus miembros y la imposibilidad de reunificación son con frecuencia ocasión de ruptura de los vínculos originarios. Se inician nuevas relaciones y nacen nuevos afectos; se olvida el pasado y los propios deberes, puestos a dura prueba por la lejanía y la soledad. Si no se asegura a la familia inmigrada una real posibilidad de inserción y de participación, es difícil prever su desarrollo armónico”. A esto se remite la Convención Internacional para la protección de los derechos de todos los trabajadores migrantes y de los miembros de las respectivas familias, que entró en vigor el 1 de julio de 2003 y que pretende tutelar a los trabajadores y trabajadoras migrantes y a los miembros de las respectivas familias y por cual la Iglesia anima la ratificación de este instrumento internacional legal dirigido a defender los derechos de los migrantes, de los refugiados y de sus familias.

“Se está ya trabajando mucho –continúa el mensaje- por la integración de las familias de los inmigrantes aunque queda mucho por hacer. Existen verdaderas dificultades a causa de algunos “mecanismos de defensa” de la primera generación inmigrante que corren el riesgo de constituir un impedimento para una posterior maduración de los jóvenes de la segunda generación. Es por lo que se hace necesario predisponer intervenciones legislativas, jurídicas y sociales para facilitar la integración”.
En el mensaje se dedica particular atención a las familias de los refugiados cuyas condiciones parecen empeorar respecto al pasado. No siempre está asegurada la posibilidad de reunificar el propio núcleo familiar, por consiguiente además del miedo, de la pobreza de haber perdido patria y casa, existe el riesgo de dispersarse como personas.

El Papa al final del mensaje auspicia que el día mundial del migrante y del refugiado pueda ser una ocasión útil para sensibilizar a las Comunidades eclesiales y a la opinión pública sobre las necesidades y los problemas, como también sobre las potencialidades positivas de las familias migrantes.

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